Baruch Spinoza, semblanza del primer filósofo demócrata

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Spinoza nació, en 1632, en la comunidad judía sefardí – portuguesa de Ámsterdam. Hijo de padres marranos (judíos forzosamente conversos al cristianismo) de origen holandés de primera generación.

Creció en una comunidad todavía un poco traumatizada por una cruel historia de conversión forzada, desconfianza oficial, persecución estatal y eventual expulsión de su patria española primero y portuguesa después.

La República de los Países Bajos, y Amsterdam en particular, era un refugio para los emigrantes judíos, bien conocido por sus ambiciones comerciales y sus actitudes relativamente tolerantes hacia las minorías religiosas.

Durante el siglo XVII Amsterdam vivía su conocida “edad dorada”. Jodenbuurt, el barrio judío de Amsterdam, era una próspera comunidad, llena de talleres (desde cerrajeros hasta orfebres) así como sinagogas, y era conocida entre los judíos como Mokum (“el lugar” en hebreo).

Como comerciantes exitosos de alimentos secos importados de las Indias, la familia de Spinoza era una una parte respetada, aunque no particularmente prominente, de la comunidad judía de Ámsterdam.

Spinoza tuvo una educación judía tradicional. Si bien es probable que fuese un alumno estrella, y tal vez considerado como un potencial rabino, Spinoza nunca llegó al estudio avanzado de la Torá.

En cambio, a la edad de 17 años, después de la muerte de su hermano mayor, Isaac, acortó sus estudios formales para comenzar a trabajar en el negocio de importación familiar.

Pronto el joven Spinoza mostró una actitud bastante crítica frente a estas enseñanzas previas y amplió sus estudios, por su cuenta, en matemáticas y filosofía cartesiana, dirigido por Franciscus van den Enden.

Leyó también a Thomas Hobbes, Lucrecio y Giordano Bruno; estas lecturas lo fueron alejando de la ortodoxia judaica.

A los 21 años Spinoza adoptó el nombre latino de Benedictus de Spinoza y comenzó a enseñar en la escuela de Francis van den Enden, un libre pensador notorio, ex jesuita y demócrata radical que probablemente introdujo a Spinoza en la filosofía escolástica y moderna, incluida la de Descartes.

La ruptura de Spinoza con los dogmas prevalecientes del judaísmo, fruto de una prolongada reflexión, le valió la expulsión de la comunidad judía.

Al ser la mayoría de sus miembros descendientes de judíos expulsados de la península ibérica se cree que la condena a Spinoza fue un ejercicio de autocensura, para evitar que sus enseñanzas justificasen una futura expulsión o pérdida de privilegios antes las autoridades civiles.

Una de sus contribuciones más importantes a la filosofia fue el principio de conatus que dicta que “Cada cosa, en la medida de lo posible por su propio poder, se esfuerza por perseverar en el ser.” Y fundamenta a partir de allí una filosofía política.

Justamente sobre su pensamiento político varios autores han observado que Baruch Spinoza fue posiblemente “el primer demócrata en la historia de la filosofía”.

Todas las grandes escuelas de filosofía política anteriores a Spinoza eran reacias a apoyar, o abiertamente hostiles hacia, la idea de democracia.

Spinoza anuncia explícitamente la democracia como la más cónsona con la libertad individual; “Creo que ahora he mostrado claramente la base de una democracia: he deseado especialmente hacerlo, porque creo que es de todas las formas de gobierno la más natural y la más consona con la libertad individual”

Sobre el estado, el filósofo holandés nos dice: “el hombre que se guía por la razón es más libre en el Estado, donde vive según leyes que obligan a todos, que en soledad, donde sólo se obedece a sí mismo”.