Democracia intervenida

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Si eres un ciudadano medianamente formado seguro sabes los principios básicos de la democracia, sobretodo su principal forma de expresión que son las elecciones. Para muchos la democracia no tiene mayor misterio, simplemente se hace una pregunta con opciones, dos o más, luego se lanza al público y de una forma u otra, normalmente de forma universal, directa y secreta, cada persona apuesta por la opción que más le guste y se cuentan los votos para ver cual opción ganó. Muy sencillo, ¿no?

Pero resulta que la vida nunca es tan sencilla y menos en las elecciones de asuntos complicados como leyes importantes y jefes de estado. Poniendo de lado todas las posibilidades de fraudes por distintas formas, que dependiendo de la elección son más o menos posibles, aún tenemos un gran problema que enfrentar en la democracia, las intervenciones y manipulaciones.

Estas actividades siempre que no sean directas es difícil de tipificarlas como un delito, pero bastante que huelen mal. Si alguien te dice que le causará daño a tu madre si votas por A, es una manipulación directa y en todos lados es penada y repudiada, pero si la misma persona te dice que el votar por A le causará daño a tu madre, aunque suena igual es legal y difícil de apuntar como algo negativo aunque si que suene mal.

El mayor de los casos lo vimos hace poco con las elecciones estadounidenses donde la gente votó y la democracia fue respetada. Esto hasta que las investigaciones han apuntado a que agentes vinculados al gobierno ruso entraron al sistema estadounidense, no para cambiar votos o algo similar, si no para robar y publicar información que efectivamente terminó alterando la elección. ¿Legal? Podría decirse que si, ¿está bien? Hay que preguntárselo a quien perdió a quienes votaron por su opción.