La democracia: ¿ángel o demonio?

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Cuando alguien se convierte en adultos es cuando los asuntos políticos comienzan a interesarles, a pesar que desde niños nos enseñen cuales son las formas de gobiernos, los fundamentos, los beneficios y las consecuencias para la sociedad.

Siempre se ha pintado a la democracia, como la forma de gobierno más abierta para los ciudadanos y forma con más equidad, que permite los caminos para el progreso, la productividad y la generación de riquezas para todos los ciudadanos. La garantía de las condiciones de vida más idóneas y que crezcan individuos más sanos y de libre pensamiento.

Pero han sido los resultados que se han obtenido a nivel mundial, de lo que representa esta forma de gobierno. Esta pregunta es válida responderla sin tanto titubeo para los expertos analistas de política, no solo en base de sus países, sino a lo largo de la historia y en los diferentes países que los han ejercido.

¿La democracia realmente es buena para los habitantes de un país? ¿Qué nos dice la historia sobre los resultados? ¿Cuáles han sido las formas de gobiernos más exitosos? ¿Es posible que se genere nuevas formas de gobernar que agreguen lo positivo y disminuyan los errores de otros mandatos?

El panorama ideal de un país democrático

Cuando se les enseña a los niños lo que son estas estrategias de los gobiernos democráticos, la manera de elegir a nuestros representantes y los beneficios para los ciudadanos. No se les explica los factores más profundos que afectan cada decisión tomada por medio de la votación de ciudadanos.

Una vez de adultos, se crea una nueve de complejidad en los asuntos políticos que hace que la mayoría no quiera saber sobre los temas. La seguridad también arropa aspectos profundos que producen la delincuencia, pero nadie puede renunciar a estar seguro.

Los cerrajeros profesionales intentan cada día que sus clientes entiendan sobre la seguridad y como combatir la batalla en contra de los ladrones a partir de la cerrajería. Más que complicar las cosas con entender porque un ladrón actúa como tal, entregar las estrategias para tolerar cualquier ataque.

Las oportunidades de los más astutos

Parece que la democracia sirve para sacar los demonios en torno al poder que se puede ejercer a partir de él. Un grupo político puede pasar toda su vida intentando que el pueblo crea en sus propuestas de cambio, pero una vez llegado al poder se caen las máscaras o se desboronan los planes creados por el mismo vicio del sistema.

Queda claro que es el método de gobierno más abierto y que fomenta la participación de todos. Pero hace falta coordinar el control de quienes lo ejercen y lograr que se erradique la corrupción más que con la intención de la ética profesional.

Resultados que saltan a la vista

La corrupción asalta el pensamiento de quien conoce algo sobre los gobiernos democráticos. Que quedan inconclusos y con una marca imborrable en la historia, el demonio del poder les hace olvidar las percusiones para el resto de su vida y para sus familias, no solo para las cercanas sino para las generaciones.